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Casa encendida
  Daniel Bellón: “Cinco boleros zombis”>
  Modesto Calderón: “…power point”>
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  Jordi Doce: El silbido del verano >
  Ernesto García López: Ritual >
  Luz Pichel: “O tempo non é nada”

La sombra más joven

  Nadia Cortina: “¿Quieres jugar conmigo?”>
  Elena Martín: “Luna llena” >
  Yolanda Muñoz: “As you were” > 
  Paloma Sánchez: “Un cuento de demonios”
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  Miguel C. Blanco: “Rosa ensangrentada” >
  Alberto Madariaga: “Huracán”>
  Pablo Volumen: “Todo para nada”>


La sombra musical

  Joaquín Lera, plural delicadeza> 

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      La sombra, nº. 12. Enero de 2010. Revista semestral de poesía.  ISSN: 1697-8714

Consejo de Redacción: Isabel Castells, Lidia Campo, Marta Contento, Nadia Cortina, Elena Martín, José G. Moya, Yolanda Muñoz, María Pérez, Paloma Sánchez, Anabel Sánchez Sierra, Adrián del Saz. Cabecera: Jose Gil Romero. Ilustración de portada: ©David Toro Martínez. Dirección: Juan Antonio Cardete y Arantxa Oteo.                                       

IES Antonio López (Getafe, España)

 

 

 

EL JUGLAR

Shape without form, shade without colour,
paralysed force, gesture without motion.
                                      T. S. ELIOT

He mudado de casa. Abandoné las plazuelas y las costas
para instalarme entre los hombres huecos del suburbano.
Al día siguiente maldije la raza de Jonás.
Mi música compite con el estruendo de los imanes,
mastica un plutonio que se incrusta entre los watios
y alguien escucha el himno de la polio en mi corazón,
los sacramentos arrugados de Jehová.
Las monedas caen como crucifijos falsos en el agua amarilla.
Me pierdo en el improbable desolladero de las caras,
mastico con los pulgares de la resignación
hamburguesas prensadas con la fuerza de mil siervos
que sólo son capaces de llorar con la cebolla.
Él va dormido. Ella mira la sangre colapsada en la corbata,
el aceite de la nuca, la subcontrata del sexo, la sacudida
sorda del tren que estrella su fuerza en la próxima estación.
Y habrá regalos para todos, mercerías convertidas en pilastras,
mientras sumamos puntos en los parques de atracciones
y nadie sabe quién vendrá
a recoger los desechos de la orgía, si las mulas del ojo hinchado
o el coche fúnebre, solfeo y serotonina, marcha nupcial
en el vagón que nos embiste.
Pero nada temáis. Yo seguiré tocando la trompeta
que calme vuestro insomnio.

 

 José Antonio Llera, El síndrome de Diógenes, Luces de Gálibo, 2009.

 

En nuestro intento de estimular creación y sensibilidad, hemos tenido el privilegio de compartir camino con José Antonio Llera. Eminente filólogo, Llera dejó su iluminadora huella de poeta en su paso por el IES Antonio López. Antes de partir a su nuevo destino profesional, dos de nuestras reporteras (Nadia y Paloma) lo entrevistaron y comprobaron su humildad y su amor a la creación: “Llera es una persona muy modesta, que no se siente cómoda hablando de sus logros o de su vida privada. Nos animó sobre nuestras propias creaciones, nos habló sobre su último libro intercalando consejos. Un par de veces, mientras hablábamos, notamos que intentaba desviar el tema de conversación hacia nosotras mismas. Pero nosotras difícilmente olvidaremos la luz de sus palabras”.